Durante el debate, en el Instituto de Salud Pública de la U.N. se concluyó que no es posible hacer un uso seguro de este material por sus efectos nocivos para la salud.


BOGOTÁ D. C., 29 de febrero de 2016 — Agencia de Noticias UN-


Para Carlos Alberto Agudelo, director del Instituto, y uno de los panelistas del debate, el asbesto que se utiliza actualmente en todo el mundo es el crisolito. “Se ha demostrado que este produce cáncer en los tejidos colectivos, sobre todo del pulmón, los riñones y la vejiga”. También, se han registrado casos de asbestosis, engrosamiento pleural (de la membrana que recubre los pulmones) y problemas del corazón, que aunque no son enfermedades mortales afectan notablemente la salud.
Ante el cuestionamiento de si es posible usar el mineral bajo un sistema de uso seguro, el académico señala que de acuerdo con la evidencia mundial no hay límite seguro y ya se ha prohibido en más de 56 países.
Según reportó el Ministerio de Trabajo, se han identificado 17 enfermedades laborales relacionadas con el uso de este mineral en múltiples aplicaciones como enchapes, techos, tejas y pastillas de frenos para carros.
El mesotelioma es una de las afectaciones que más se presenta por el contacto con el asbesto o crisolito. Se trata de un tumor cancerígeno que afecta al mesotelio, un tejido que recubre los pulmones, el estómago y el corazón.
Este panorama se presentó en un debate organizado por el Instituto de Salud Pública de la Universidad Nacional, que convocó a representantes del gobierno y la academia, para determinar si es sostenible hacer un uso regulado del asbesto, o si es necesaria su prohibición absoluta.
Enrique Borda Villegas, viceministro de Relaciones Laborales e Inspección del Ministerio de Trabajo, contó que en octubre del año pasado los ministros de Salud y Trabajo se reunieron en la Comisión Séptima del Senado, en un debate que incluyó testimonios de trabajadores que estaban expuestos al asbesto en sus sitios de trabajo.
“Se comprometieron a crear una mesa técnica y estudiar seriamente una regulación que prohíba el uso del asbesto. Sin embargo, esta ley aún está en trámite”, anotó el funcionario.
Actualmente el uso de este mineral es permitido bajo ciertas medidas de control que son vigiladas por el Ministerio de Trabajo. El uso seguro se planteó en la resolución 007 de 2011, y explica la necesidad de reducir la exposición al asbesto en los ambientes de trabajo, así como establecer prácticas y procedimientos de control para reducir la cantidad utilizada, según los límites fijados por la autoridad competente.
Aunque, con base en la reglamentación, los empleadores deben buscar materiales alternativos que no afecten la salud del empleado, los inspectores del Ministerio del Trabajo ya han formulado cargos a varias empresas que presentan un uso elevado de este mineral.
Guillermo Villamizar, director de la Fundación Colombia Libre de Asbesto, enfatiza que la evidencia científica de las afectaciones es sólida. Desde el siglo XX se descubrieron las propiedades del asbesto aplicadas a la industria, y entre los años 1930 y 1960 aparecieron los primeros casos de cáncer de pulmón, asbestosis y mesiotelioma.
“Cuando se demuestra que una sustancia causa cáncer, no hay ningún límite seguro para utilizarlo. Una sola fibra puede afectar la salud en el futuro”, explicó.
En Colombia, a partir de la convención 162 de la OIT (Organización Internacional el Trabajo), que buscaba introducir una ley para regular el uso del asbesto, puesto que nunca se habían definido políticas de control interno en las fábricas para su manejo, los países signatarios vieron una posibilidad de decir que se podía utilizar de forma segura.
“Como resultado de esta convención, se creó la Comisión Nacional del Asbesto, integrada por las mismas personas y organizaciones productoras. Las entidades que defienden el uso seguro son los sindicatos y las propias empresas”, añade Guillermo Villamizar.
En países como Argentina y Chile donde está prohibido el uso de este material, han usado el PVA (acetato de polivinilo) como un material alternativo. Sin embargo, agrega el ponente, las empresas y sindicatos alegan que se van a perder los puestos de trabajo si se hace uso de otro material.
“En Argentina se siguen produciendo materiales libres de asbesto e incluso hay indicadores que evidencian un crecimiento en la economía de las empresas”, puntualizó.
En caso de hacerse efectiva la ley de prohibición, será necesario abordar el tema de “desasbestización”. “Quedará asbesto instalado y se necesitan políticas para definir cómo manejar y remover los residuos de este tipo de materiales”, concluyó.

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